Amor Adolescente. Relaciones sanas y tóxicas.




La adolescencia... ¡qué etapa! Es como entrar a un laberinto lleno de emociones a flor de piel y descubrimientos que te marcan para siempre. Y en medio de todo ese torbellino, las relaciones de pareja se convierten en experiencias que pueden iluminar el camino o, por el contrario, sumir a nuestros jóvenes en la oscuridad de la toxicidad.

En el inicio de una relación todos buscamos una conexión.

Imaginemos a nuestros adolescentes como exploradores inexpertos, aventurándose en el territorio desconocido del amor romántico. Buscan conectar, sentirse aceptados y validados... anhelan encontrar a alguien que comparta sus sueños, pero también sus miedos. En este viaje, es fundamental que aprendan a distinguir entre las relaciones que les hacen crecer y aquellas que les hacen daño.

En el corazón de una relación sana, la igualdad es la luz que lo ilumina todo. Ambos se ven como personas autónomas, con los mismos derechos y con opiniones que tienen el mismo valor. El respeto mutuo es como un faro en la niebla, que guía sus pasos y les recuerda lo importante que es valorar las diferencias y poner límites sanos.

La comunicación asertiva es ese puente resistente que une sus mundos interiores, permitiéndoles expresar lo que sienten y necesitan, con honestidad y empatía. La confianza es el escudo que les protege de la inseguridad y los celos, creando un espacio seguro donde pueden mostrarse tal como son, sin miedo a ser juzgados.

Y el apoyo mutuo es ese viento favorable que impulsa su crecimiento, tanto individual como en pareja, celebrando juntos los logros y ofreciéndose consuelo en los momentos difíciles.

La Oscuridad de las Relaciones Tóxicas: Sombras que Acechan

Pero en este laberinto, también se esconden sombras en forma de patrones tóxicos que pueden atrapar a nuestros jóvenes en relaciones que les hacen daño. El control y el dominio son como cadenas invisibles que les impiden ser libres y tomar sus propias decisiones. Los celos enfermizos son un veneno que corroe la confianza y genera inseguridad.

La falta de respeto y la desvalorización son como dagas afiladas que hieren su autoestima y dignidad. El aislamiento social es ese muro impenetrable que les separa de su red de apoyo. La violencia y la agresión son como tormentas destructivas que arrasan con su bienestar físico y emocional. Y la manipulación y el chantaje son como telarañas pegajosas que les atrapan en ciclos de dependencia y sumisión.

La familia, somos los guardianes de este laberinto. Nuestra comunicación abierta y empática, nuestra labor al educarles sobre relaciones sanas y nuestra atención a las señales de alerta pueden marcar la diferencia entre la luz y la oscuridad.

A medida que nuestros adolescentes recorren este laberinto de las relaciones, aprenden lecciones muy valiosas sobre el amor, el respeto y la autonomía. Estas experiencias, tanto las buenas como las malas, forjan su carácter y les dan la resiliencia necesaria para construir relaciones saludables en el futuro.

¿ Y si mi hija/o ya está perdida/o en la oscuridad del laberinto?

Entonces primero empatiza, imagina un laberinto oscuro, donde tu hija, perdida y confundida, vaga sin encontrar la salida. Las paredes son las palabras afiladas de su pareja, los pasillos, los celos y el control que le asfixian. Como madre y padre, sentís un nudo en la garganta, una impotencia que os paraliza. 

El primer paso es encender una luz, una luz de comprensión y apoyo. Obsérvale, nota los cambios sutiles en su comportamiento: la tristeza que nubla sus ojos, el aislamiento que le aleja de sus amigos, el miedo que se refleja en su voz. No juzgues, no critiques, solo escucha. Deja que se desahogue, que te cuente su historia sin miedo a ser reprendida.

Luego, conviértete en su guía. Infórmate sobre las relaciones tóxicas, aprende a reconocer los patrones de abuso, las señales de alerta. Comparte esta información con tu hija/o, muéstrale que no está loca, que lo que está viviendo es real y dañino.

Pero no basta con iluminar el camino, también debes darle las herramientas para salir del laberinto. Refuerza su autoestima, recuérdale que merece ser amado y respetado. Anímale a tomar decisiones, a recuperar el control de su vida. Apoya y estimula sus intereses, sus pasiones, sus relaciones saludables.

Ante estas sombras, es fundamental que nuestros jóvenes cuenten con guías expertos. La intervención psicológica puede iluminar el camino hacia relaciones saludables, dándoles las herramientas que necesitan para detectar y evitar los patrones tóxicos.

Recuerda, tu amor es la brújula que lo guiará hacia la salida. Tu paciencia será la luz que iluminará su camino. Y juntos, encontraréis la libertad y la felicidad que tanto merecéis.

MINDFULNESS

 

MINDFULNESS


El mindfulness o atención plena es una práctica que consiste en prestar atención al momento presente de manera intencional, sin juzgar y con aceptación. Se basa en técnicas de meditación y conciencia plena impactando en nuestro cerebro, emociones y comportamiento.

Ofrece estrategias para manejar el estrés, mejorar la concentración y desarrollar una mentalidad más positiva.

La práctica de está técnica por parte de los padres les beneficia en:

  • ·       Reducir el estrés parental: ayuda a regular la respuesta al estrés, promoviendo una actitud más serena ante los desafíos familiares.

  • ·       Mejorar la comunicación: fomenta la escucha activa y la empatía, reduciendo los conflictos con los hijos.

  • ·       Regulación emocional: enseña a reconocer y gestionar emociones negativas como la ansiedad o la frustración, evitando respuestas impulsivas.

Al practicar mindfulness, los padres modelan hábitos saludables de manejo emocional.

 

Si lo practican los adolescentes les beneficia en:

  • ·       Manejo del estrés y la ansiedad: reduce la rumiación mental y ayuda a afrontar la presión académica y social.

  • ·       Aumento de la concentración y memoria: se mejorar el rendimiento escolar y la capacidad de aprendizaje.

  • ·       Mayor autoconocimiento y regulación emocional: favorece la gestión de emociones como la ira, la tristeza o la inseguridad, promoviendo el autocontrol.

  • ·        Fortalecimiento de la autoestima: aprender a vivir el presente sin juzgarse negativamente refuerza la confianza en uno mismo.


Podemos concluir que el mindfulness no solo mejora el bienestar mental, sino que también cambia la estructura cerebral, fortaleciendo las áreas responsables de la resiliencia, la toma de decisiones y el control emocional. Para padres y adolescentes esta practica puede ser una herramienta clave para afrontar los retos de la vida con mayor equilibrio y serenidad.

¡Os animamos a practicarlo!

ROMPE EL CICLO

 



Como padres y madres queremos que nuestros hijos e hijas sean felices y no repitan nuestros errores. Tampoco queremos repetir lo que no nos gustó, como educadores, de nuestros padres.

Por ello, es importante saber que repetimos patrones familiares de comportamiento y emocionales.

 Los padres y madres somos modelos de nuestros hijos. Como nos comportamos con ellos y con los demás, lo asumen como bueno, correcto y lo realizan igual. Estos son los patrones de comportamiento.  

Por otro lado, están los traumas y patrones emocionales no resueltos que puede transmitirse de generación en generación, influyendo en nuestras vidas y en la de nuestros hijos e hijas.

Nuestro miedos, ansiedades y bloqueos pueden no ser solo nuestros, sino resultado de experiencias traumáticas de nuestros padres, abuelos o ancestros. Los niños y niñas pueden absorber estos patrones sin que nos demos cuenta.

También hay que ser conscientes del lenguaje que utilizamos. Las frases recurrentes que decimos o que nos dijeron en la infancia pueden revelar heridas emocionales que vienen de generaciones pasadas. Por lo que es importante identificar estos patrones para ayudarnos a comprender mejor el origen del dolor. Por ejemplo: una madre o un padre que le dice a su hijo o hija: “no confíes en nadie, te puede traicionar”

Puede existir una conexión entre las emociones y la salud física. Muchas dolencias físicas puedes estar relacionadas con traumas no resueltos de la familia. Comprender esta conexión puede ayudar a los padres y madres a apoyar mejor el bienestar emocional y físico de sus hijos e hijas.

Como padres, al sanar nuestras propias heridas emocionales, reducimos la posibilidad de que nuestros hijos hereden nuestros miedos y bloqueos. La sanación no solo mejora nuestra vida, sino que también libera a las siguientes generaciones.

 

Aquí os dejamos unas estrategias de sanación

·       Practicar la autoconciencia y reconocer patrones familiares.

·       Escribir sobre la historia familiar y explorar los relatos de nuestros antepasados

·       Trabajar en la autoconcepción y el perdón.

·       Usar visualizaciones y afirmaciones para reprogramar patrones inconscientes.

 

No siempre es fácil realizar este trabajo, para ello recomendamos que si no se puede por sí mismo busquen ayuda de profesionales.

 

ANSIEDAD




 

Últimamente nos encontramos en consulta con muchos adolescentes, y a veces, con niñas y niños de edades comprendidas entre los 8 y 11 que sufren ansiedad.

Algunos niños/as comentan y se quejan de que nos le da tiempo para estudiar o para descansar, ya que terminan el colegio o el instituto y tienen extraescolares. Van de una actividad a otra y cuando se ponen a estudiar les cuesta concentrarse, organizarse.

¿Por qué puede estar pasando esto?

Actualmente vamos siempre con mucha prisa, de una actividad a otra, transmitiéndole a los niños/as y adolescentes, mucho estrés, agobio. En ocasiones, suelen tener pensamientos negativos como “No voy a poder” “no va a dar tiempo”. Están apuntados a extraescolares de todo tipo, sin tiempo para otra cosa, y en ocasiones, sin tiempo para sus tareas escolares. Se les exige que sepan organizarse, que haga sus tareas y estudios en el tiempo que les queda, además se les pide que obtengan buenos resultados. 

Los padres, sin querer y en ocasiones sin ser conscientes, trasmitimos el estrés, las prisas, el agobio a nuestros hijos, debido a nuestro propio ritmo y al que marcamos a ellos. Esto perjudica claramente a nuestros hijos ya que al final actúan como nosotros y se introducen en este ritmo apresurado.

Este ritmo tan frenético puede provocar ansiedad, estrés, produciendo niveles altos de la hormona cortisol, conocida como la “hormono del estrés”

 

¿Qué es la ansiedad?

 

Según “Manual de Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” la DSM V, es la anticipación de una amenaza futura.  Todos en algún momento nos hemos sentido ansiosos y no por ello hay que desarrollar un trastorno de ansiedad.

La ansiedad no es una emoción negativa si se mantiene en unos niveles adecuados, ya que nos ayuda a anticiparnos de las situaciones futuras, de amenazas. Pero si sus niveles se elevan puede ser muy perjudicial para la salud mental y física.

La ansiedad va precedida por un pensamiento que genera una reacción física.

Los pensamientos que surgen suelen ser pensamientos negativos como “no puedo hacerlo”, “No sirvo para esto”, “No lo conseguiré” …, estos hacen que los niveles de cortisol se eleven y se sienta ansiedad, provocando la reacción física como por ejemplo sensación de ahogo, mareos, temblores involuntarios, sudoración excesiva, arritmias cardiacas, respiración acelerada, tensión de los músculos, dolores de cabeza, boca reseca.


¿Qué hacer para combatir la ansiedad?

 

 Para combatir la ansiedad o estrés a cualquier edad es necesario realizar estas recomendaciones.

·       Relajación/meditación/mindfulness: al realizarlo se obtiene muchos beneficios como bajar niveles de cortisol, mejorar la atención, concentración, la creatividad y aumenta la capacidad para aprender nuevas cosas.

 

·       Ejercicio: es la forma más efectiva, ya que al realizarlo se producen hormonas de serotonina y dopamina, reduciendo la ansiedad. El ejercicio suave, relajado, de baja intensidad realizado con frecuencia, como pilates, yoga, caminar, es el más beneficioso.

 

·       Pensamientos positivos: hay que darle importante a los pensamientos que se solemos tener, ya que influye mucho en nuestro estado emocional y en como nos enfrentamos a las situaciones.  Para evitar el bucle de pensamientos negativos, tóxicos hay que sustituirlos por pensamientos e ideas positivas y constructivas.

 

 

Cuando nuestros hijos/as sientan ansiedad podemos ayudarlo siempre y cuando nosotros como padres estemos tranquilos. Desde nuestra tranquilidad podemos transmitirles que respiren, se relajen y, si les apetece, que hablen de lo que les ocurre.  Si son pequeños les podemos acompañar a realizar respiraciones y ver cuales son sus pensamiento.


 Los padres y madres debemos ser guías en el camino y aprendizaje de nuestros hijos. 

Día Reyes Magos

Día de muchas emociones para niños, niñas y  para la familia. Un día de mucha ilusión y  nervios. Disfrutamos con nuestro hijos/as de esas emociones y dejamos que nos contagien compartiendo cada minuto con ellos. Feliz día de reyes!