ROMPE EL CICLO

 



Como padres y madres queremos que nuestros hijos e hijas sean felices y no repitan nuestros errores. Tampoco queremos repetir lo que no nos gustó, como educadores, de nuestros padres.

Por ello, es importante saber que repetimos patrones familiares de comportamiento y emocionales.

 Los padres y madres somos modelos de nuestros hijos. Como nos comportamos con ellos y con los demás, lo asumen como bueno, correcto y lo realizan igual. Estos son los patrones de comportamiento.  

Por otro lado, están los traumas y patrones emocionales no resueltos que puede transmitirse de generación en generación, influyendo en nuestras vidas y en la de nuestros hijos e hijas.

Nuestro miedos, ansiedades y bloqueos pueden no ser solo nuestros, sino resultado de experiencias traumáticas de nuestros padres, abuelos o ancestros. Los niños y niñas pueden absorber estos patrones sin que nos demos cuenta.

También hay que ser conscientes del lenguaje que utilizamos. Las frases recurrentes que decimos o que nos dijeron en la infancia pueden revelar heridas emocionales que vienen de generaciones pasadas. Por lo que es importante identificar estos patrones para ayudarnos a comprender mejor el origen del dolor. Por ejemplo: una madre o un padre que le dice a su hijo o hija: “no confíes en nadie, te puede traicionar”

Puede existir una conexión entre las emociones y la salud física. Muchas dolencias físicas puedes estar relacionadas con traumas no resueltos de la familia. Comprender esta conexión puede ayudar a los padres y madres a apoyar mejor el bienestar emocional y físico de sus hijos e hijas.

Como padres, al sanar nuestras propias heridas emocionales, reducimos la posibilidad de que nuestros hijos hereden nuestros miedos y bloqueos. La sanación no solo mejora nuestra vida, sino que también libera a las siguientes generaciones.

 

Aquí os dejamos unas estrategias de sanación

·       Practicar la autoconciencia y reconocer patrones familiares.

·       Escribir sobre la historia familiar y explorar los relatos de nuestros antepasados

·       Trabajar en la autoconcepción y el perdón.

·       Usar visualizaciones y afirmaciones para reprogramar patrones inconscientes.

 

No siempre es fácil realizar este trabajo, para ello recomendamos que si no se puede por sí mismo busquen ayuda de profesionales.

 

ANSIEDAD




 

Últimamente nos encontramos en consulta con muchos adolescentes, y a veces, con niñas y niños de edades comprendidas entre los 8 y 11 que sufren ansiedad.

Algunos niños/as comentan y se quejan de que nos le da tiempo para estudiar o para descansar, ya que terminan el colegio o el instituto y tienen extraescolares. Van de una actividad a otra y cuando se ponen a estudiar les cuesta concentrarse, organizarse.

¿Por qué puede estar pasando esto?

Actualmente vamos siempre con mucha prisa, de una actividad a otra, transmitiéndole a los niños/as y adolescentes, mucho estrés, agobio. En ocasiones, suelen tener pensamientos negativos como “No voy a poder” “no va a dar tiempo”. Están apuntados a extraescolares de todo tipo, sin tiempo para otra cosa, y en ocasiones, sin tiempo para sus tareas escolares. Se les exige que sepan organizarse, que haga sus tareas y estudios en el tiempo que les queda, además se les pide que obtengan buenos resultados. 

Los padres, sin querer y en ocasiones sin ser conscientes, trasmitimos el estrés, las prisas, el agobio a nuestros hijos, debido a nuestro propio ritmo y al que marcamos a ellos. Esto perjudica claramente a nuestros hijos ya que al final actúan como nosotros y se introducen en este ritmo apresurado.

Este ritmo tan frenético puede provocar ansiedad, estrés, produciendo niveles altos de la hormona cortisol, conocida como la “hormono del estrés”

 

¿Qué es la ansiedad?

 

Según “Manual de Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” la DSM V, es la anticipación de una amenaza futura.  Todos en algún momento nos hemos sentido ansiosos y no por ello hay que desarrollar un trastorno de ansiedad.

La ansiedad no es una emoción negativa si se mantiene en unos niveles adecuados, ya que nos ayuda a anticiparnos de las situaciones futuras, de amenazas. Pero si sus niveles se elevan puede ser muy perjudicial para la salud mental y física.

La ansiedad va precedida por un pensamiento que genera una reacción física.

Los pensamientos que surgen suelen ser pensamientos negativos como “no puedo hacerlo”, “No sirvo para esto”, “No lo conseguiré” …, estos hacen que los niveles de cortisol se eleven y se sienta ansiedad, provocando la reacción física como por ejemplo sensación de ahogo, mareos, temblores involuntarios, sudoración excesiva, arritmias cardiacas, respiración acelerada, tensión de los músculos, dolores de cabeza, boca reseca.


¿Qué hacer para combatir la ansiedad?

 

 Para combatir la ansiedad o estrés a cualquier edad es necesario realizar estas recomendaciones.

·       Relajación/meditación/mindfulness: al realizarlo se obtiene muchos beneficios como bajar niveles de cortisol, mejorar la atención, concentración, la creatividad y aumenta la capacidad para aprender nuevas cosas.

 

·       Ejercicio: es la forma más efectiva, ya que al realizarlo se producen hormonas de serotonina y dopamina, reduciendo la ansiedad. El ejercicio suave, relajado, de baja intensidad realizado con frecuencia, como pilates, yoga, caminar, es el más beneficioso.

 

·       Pensamientos positivos: hay que darle importante a los pensamientos que se solemos tener, ya que influye mucho en nuestro estado emocional y en como nos enfrentamos a las situaciones.  Para evitar el bucle de pensamientos negativos, tóxicos hay que sustituirlos por pensamientos e ideas positivas y constructivas.

 

 

Cuando nuestros hijos/as sientan ansiedad podemos ayudarlo siempre y cuando nosotros como padres estemos tranquilos. Desde nuestra tranquilidad podemos transmitirles que respiren, se relajen y, si les apetece, que hablen de lo que les ocurre.  Si son pequeños les podemos acompañar a realizar respiraciones y ver cuales son sus pensamiento.


 Los padres y madres debemos ser guías en el camino y aprendizaje de nuestros hijos. 

Día Reyes Magos

Día de muchas emociones para niños, niñas y  para la familia. Un día de mucha ilusión y  nervios. Disfrutamos con nuestro hijos/as de esas emociones y dejamos que nos contagien compartiendo cada minuto con ellos. Feliz día de reyes!